Notas sobre las intersecciones entre archivo y materialidad

1. Un objeto se encuentra con otro objeto. No lo toca, lo atraviesa. El encuentro rebasa el puro contacto entre las superficies, un objeto y otro se integran entre sí, sus estructuras colapsan, pueden generar ruinas o no, pero crean una estructura nueva, heterogénea y flexible.

1.1. Estos objetos son reales pero inmateriales. Son objetos culturales (si entendemos cultura como el acto social de crear imágenes comunes), y por lo tanto, son un efecto de la forma social al mismo tiempo que la determinan. Llamo objetos a lo que en otros momentos de la teoría se ha denominado discursos, no es más que una analogía, pero una productiva. El género y la clase social son ejemplos de estos objetos; algunos de éstos dan forma a los sujetos, hay otros que dan forma a las cosas y a los textos.

2. La materialidad de los textos literarios es un tipo de objeto cultural. Según N. Katherine Hayles, debemos entender la materialidad de ciertos textos como la interacción entre soporte, texto, prácticas de producción y de lectura [·]. Por ejemplo, la materialidad de una pieza de literatura electrónica no es solamente el texto, o la máquina en la que sucede, o el lenguaje en el que fue programada o el lector que la lee, sino la conjunción de todo ello desplegado en el tiempo y el espacio.

3. Siguiendo a Derrida y su clásico Mal de archivo, todo archivo requiere para existir de una consignación y una domiciliación. La primera determina aquello que integra el archivo, mientras que la segunda delimita lo que queda fuera de él. El archivo, pues, es un origen, pero uno doble, dinámico alrededor de sí mismo.

3.1. Usualmente, los textos literarios forman parte de un archivo, que en otros momentos se ha denominado tradición literaria. La integración o no de ciertos textos y formas al archivo de la tradición es el campo de disputa de la historia y la crítica literarias.

3.2. En el campo del arte, el museo cumple la función de consignar y preservar el archivo,  hace de su arquitectura domicilio. En la literatura, esta es la función de la biblioteca.

4. La biblioteca es el resultado de una intersección entre materialidad y archivo de los textos literarios. Es un objeto cultural cuya estructura guarda y propicia las interacciones que dan forma a la materialidad literaria al mismo tiempo que las consigna y les da domicilio.

5. La relación entre archivo y materialidad en la literatura electrónica es paradójica. Si bien la materialidad incluye tanto los textos como las máquinas que los alojan, las características propias del soporte no permiten que éste sea consignado en el archivo. Otras veces, en cambio, exigen que lo sea a condición de que se integre como domicilio.

5.1. La Electronic Literature Collection, por ejemplo, es un archivo que consigna cierto número de obras relevantes de literatura electrónica. Al hacerlo, crea una doble domiciliación: las obras se reunen en la pagina web de la ELO y se hacen visibles como conjunto para el visitante. Se consignan individuos, pero se domicilia una especie.

5.2. Los First Screening Poems de bp Nichol fueron creados en una maquina que ya no existe y en un lenguaje de programación que ninguna máquina reconoce. Su relevancia nos exige que la obra sea consignada pero su materialidad nos lo impide. En el trabajo de rescate que realizó Jim Andrews, la obra tuvo que multiplicarse en dos domicilios: un emulador que permite “accionar” los poemas y verlos, y un video que lo documenta pero sólo permite verlos.

5.3. En el Media Archaelogy Lab de la Universidad de Colorado, Lori Emerson coordina un equipo que preserva y reanima tecnologías en desuso debido a su obsolescencia técnica. Esto permite que algunas obras de literatura electrónica puedan jugarse en sus soportes originales. El MAL es y no es un archivo: consigna pero no inmoviliza; es el domicilio del archivo y restituye el domicilio original de lo archivado.

6. El objetivo de la arqueología, como lo aprendimos de Foucault, no es la búsqueda de un origen sino de una trayectoria. La economía política de las prácticas y los saberes es lo que constituye la arkhé. En la arqueología de la literatura electrónica, sin embargo, necesitamos que la arkhé nos conduzca hacia el artefacto material. Pero este tampoco es suficiente, lo necesitamos reanimado.

6.1. En su estudio sobre la hypomnesis, Bernard Stiegler sostiene que “We exteriorize ever more cognitive functions in contemporary mnemotechnical equipment”[·]. Al hacerlo, extendemos la materialidad instituyente del archivo, consignamos la expresión y su maquinaria.

6.2. En este caso, una exposicion opera como aparato mnemotécnico, la biblioteca no es el domicilio sino el agente de domiciliación.

6.3. Una exposición, sostiene Didi-Huberman, puede ser una máquina de guerra deleuziana. “Organizar una exposición implica siempre crear un lugar dialéctico.” [·]

6.4. La materialidad se vuelve máquina de guerra contra el archivo, el archivo se vuelve máquina de guerra contra la materialidad.

6.5 La exposición, esta exposición sin herencia, se puede convertir la consignación de ambos, el archivo y la materialidad, también puede ser una máquina de guerra contra sí misma.


[Versión en español del texto leído el 11.03.2016 en el simposio inaugural de la exposición No Legacy | Literatura Electrónica, abierta entre marzo y septiembre de 2016 en la Bernice Layne Brown Gallery, Doe Library de la Universidad de California, Berkeley. Gracias a Alex Saum-Pascual y a Élika Ortega, curadoras de la exposición, por la invitación]. [English]

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